¿Comes sano para adelgazar?

¿Es lo mismo comer sano que comer para adelgazar?

** Post escrito por Alejando Vera, psiconutricionista.

Podemos atribuir a muchas razones el hecho de que cada vez más, las personas le prestamos una atención mayor a la imagen y a la apariencia física. El motivo más obvio tiene que ver con el consumo creciente de las redes sociales.

La buena noticia de esto, es qué acompañando a la preocupación por la imagen, también hemos ido otorgándole un énfasis mayor a la alimentación. Sin embargo, ¿es posible que estemos confundiendo conceptos? ¿que estemos utilizando el concepto de cuidar la alimentación cuando en realidad hablamos de adelgazar?

Mi nombre es Alejandro Vera, soy psiconutricionista y trabajo, entre otras áreas, con personas con problemas de alimentación. En este artículo quiero compartir contigo una reflexión que he hecho a raíz de un caso que se presentó en mi consulta unas semanas atrás.

La historia de Laura

Laura es un nombre inventado que me va a servir para ilustrarte algo que me pasó recientemente y que me dio bastante que pensar.

Laura es una chica de unos 25 años, que acudía a mí consulta solicitando una dieta para bajar de peso. Mi primera impresión cuando la vi, fue que Laura, de manera evidente, no tenía un problema de sobrepeso.

Me contó qué efectivamente, aunque ella no se veía “gorda”, sentía que su silueta no se correspondía con el esfuerzo que ella hacía: comía bastante bien, no se permitía grandes excesos y además hacía deporte de 3 a 4 días a la semana.

Cuando le medí en mi báscula de bioimpedancia, los resultados fueron que efectivamente Laura no tenía sobrepeso. Su índice de grasa corporal se encontraba dentro de un rango de salud. Sin embargo, es cierto que tenía grasa, que casualmente se le localizaba en una parte muy concreta de su cuerpo.

¿Laura estaba sana? Sí, sin lugar a dudas. No obstante, su cuerpo no se correspondía con el canon de belleza actual.

¿Cómo comía Laura?

Siempre que recibo un paciente nuevo en consulta, una de las primeras cosas que le pido es que me traiga un autorregistro alimentario de las dos últimas semanas. Esto me sirve para que pueda comprobar de primera mano de donde venimos y que cambios podemos ir introduciendo poco a poco en la dieta de esa persona para no destruir por completo sus hábitos y costumbres.

Cuando Laura me enseñó su autorregistro, mi sorpresa fue máxima. Nunca había visto alguien que comiese de manera tan “perfecta”, incluso le verbalicé que comía mejor que yo. Por más que revisaba la dieta no encontraba nada que pensase que fuera inadecuado: comía la suficiente fruta y verdura, gran variedad de alimentos, no abusaba de los alimentos pocos recomendados (azúcares, grasas trans, sal, carnes rojas, étc).

Hacía cenas más ligeras y en sus comidas, incorporaba los carbohidratos de una manera coherentes En general, hacía todo como yo mismo hubiese recomendado hacerlo.

Hice un cálculo aproximado de su ingesta calórica promedio y la comparé con su metabolismo basal según los datos que había arrojado la báscula. Lo que estaba haciendo, lo estaba haciendo bien.

 

Una “dieta para comer mejor”

Cuando volví a reunirme con Laura le expliqué todo esto, pero ella insistía en que quería una dieta para comer mejor. Yo le dije que no existía una dieta para comer mejor diferente a lo que ya estaba haciendo.

Ella no entendía y se fue disgustada y con la idea de que algo estaba haciendo mal con su alimentación si no conseguía adelgazar.

Cómo me quedé un poco preocupado, unas semanas después volví a contactar con ella y le pregunté por cómo se encontraba y si había podido reposar lo que habíamos hablado. Ella me dijo que finalmente había contactado con otro nutricionista y este le había puesto una dieta hipocalórica.

Le pedí si me la podía enviar para que le echase un ojo. Era una dieta muy restrictiva, que le había retirado gran cantidad de alimentos, entre ellos, todos los que llevasen grasas (buenas) e hidratos de carbono.

Conclusiones

No debemos olvidar que los nutricionistas nos dedicamos al ámbito de la salud y que no somos asesores de belleza. En el caso de Laura, ella estaba sana y comía muy bien. Seguramente, su nueva dieta no sea mejor que la anterior, aunque con ella pueda adelgazar.

Además, ese tipo de dietas tan restrictivas son “pan para hoy y hambre para mañana”, nunca mejor dicho. Es posible que Laura consiga adelgazar, pero cuando vuelva a comer con normalidad, recuperará su peso anterior. Porque… ¿cuál es la alternativa? ¿restringir toda la vida?

Hemos de entender que cada persona tiene su propio cuerpo y su propio metabolismo. En el caso de Laura, ella no tenía sobrepeso y tenía algo de grasa acumulada localizada, lo cual, a nivel visual, se hace más evidente que si la tenemos repartida por todo el cuerpo.

Si los nutricionistas y dietistas nos dedicamos a ayudar a otras personas a bajar de peso es porque el sobrepeso y la obesidad constituyen un riesgo para la salud. Es cierto qué “comiendo bien”, nos vamos a colocar en lo que entendemos por delgadez. Mejor dicho, en encontrarnos en un rango de grasa corporal adecuado. Sin embargo, comer bien, no es equivalente a tener la silueta que deseamos.

Habrá persona que por su constitución lo logren y otras, que tengan que hacer sacrificios que precisamente atentan contra la salud (psicológica sobre todo) para poder alcanzar un canon de belleza qué, ojalá, algún día podamos destruir.

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