No te juzgues por mostrarte vulnerable

Todos nos hemos juzgado en algún momento de nuestra vida; y yo personalmente lo hacía constantemente para hacerme daño a mi misma. Esto hacía que me sintiera culpable o avergonzada si mostraba, por ejemplo, mi vulnerabilidad, ya fuera en forma de tristeza, de llanto o de cualquier expresión emocional que yo creía que era señal de ser débil. Así que uno de los aprendizajes que he tenido que hacer en mi vida ha sido el de dejar de exigirme, juzgarme y culpabilizarme. Me sentía culpable por todo, y eso me llevaba a juzgarme también por todo y pensar que tenía que ser de otra manera o haber hecho algo de manera distinta. Esto me causaba un gran dolor, así que busqué ayuda.

Después de muchos años de terapia y de búsqueda espiritual ahora soy una persona que expreso mis sentimientos y mis necesidades, aunque puedan ser a veces contradictorios, sin miedo a qué pensarán de mi y sin juzgarme a mi misma por sentir o necesitar una u otra cosa. De hecho, ¿qué hay de negativo en sentir tristeza, por ejemplo, o en querer compartirla? ¡Bienvenida sea! Sinceramente, doy gracias por sentirla cuando viene, porque no puedes llegar a imaginarte lo muy desconectada que he llegado a estar en mi vida que no podía ni tan siquiera sentir o reconocer en mi misma ningún tipo de dolor porque había sufrido tanto que me puse millones de capas de protección para no sentir mi vulnerabilidad.

Pero como te decía, ya no soy la misma Nuria de cuando sufría adicciones, trastornos de alimentación, ansiedad y ataques de pánico. Ahora vivo sintiéndolo todo, como la niña vulnerable y sensible que era al nacer. He (re)conectado con mi esencia, con mi ser, y hacerlo me permite sentir alegría desbordante, tristeza profunda, felicidad, que todos somos uno, soledad en otros momentos,… La vida es dual y está fragmentada, y las personas también lo estamos. Todos tenemos muchas voces dentro de nosotros, unas con más luz y otras más en sombra, unas que parecen más dignas de ser amadas y otras que menos. Ahora me atrevo en todo momento ser quien soy y expresarlo, porque me amo, me acepto.

Me permito incluso sentir dolor sin asustarme porque sé que no pasa nada y que puedo sostenerlo, respirarlo y abrazarlo. De hecho, es natural sentirlo desde que nacemos, porque el primer dolor y trauma que vivimos es el momento del nacimiento porque nos separan de la unidad. Pero de cada momento difícil que vivimos -incluso el nacimiento- o de cada conexión con el dolor y el sufrimiento, sale algo más bonito y más profundo. O al menos yo entiendo la vida así. Y no lo cambiaría por nada, porque ahora sé que cómo lo vivo es cómo yo soy. Y por supuesto que todos somos diferentes. Por lo tanto, es importante no compararse, no juzgar los hechos de los otros según nuestro prisma, y tampoco juzgarnos a nosotros mismos fruto de compararnos con lo que hacen otros o lo que se espera de nosotros.

Así que mi reflexión de hoy es que no te juzgues por ser como eres, que muestres tu vulnerabilidad sin miedo y que aceptes en cada momento lo que estás sintiendo.

Un abrazo enorme,

Nuria

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